"Yacimientos de geología compleja."
Así es como el gobierno mexicano decidió llamarle al fracking en abril de 2026.
El término técnico existe. El debate, también.
El anuncio que nadie quiso nombrar
El 8 de abril de 2026, durante la conferencia mañanera de la presidenta Claudia Sheinbaum, la Secretaría de Energía (SENER) anunció una ruta para explotar gas natural no convencional en México. El objetivo declarado: reducir la dependencia energética del exterior y avanzar hacia la soberanía energética nacional.
El dato que lo explica todo: México importa actualmente el 75% del gas que consume, y la mayor parte proviene de Estados Unidos. En 2025 se alcanzó un récord histórico de consumo: 9,100 millones de pies cúbicos diarios, de los cuales 6,800 fueron importados. Para 2030, la demanda podría crecer un 30% adicional, impulsada principalmente por la generación eléctrica.
Lo que nadie pronunció explícitamente en esa conferencia fue la palabra fracking —fractura hidráulica—, la técnica que hace posible extraer ese gas. La presidenta, científica especialista en cambio climático, habló de "nuevas tecnologías con menores impactos ambientales" y de una explotación "sustentable". El director de Pemex, Víctor Rodríguez Padilla, prometió lo mismo.
El eufemismo no es casual. Es política.
¿Qué es el fracking y por qué importa?
La fractura hidráulica es una técnica de perforación que consiste en inyectar a alta presión una mezcla de agua, arena y químicos específicos dentro de formaciones rocosas de baja permeabilidad. La presión fractura la roca y libera el gas o petróleo atrapado en su estructura.
No es tecnología nueva. Estados Unidos la desarrolló y perfeccionó durante décadas, convirtiéndose en el mayor productor mundial de gas natural gracias a ella. Lo que sí es relativamente reciente es la discusión honesta sobre sus implicaciones ambientales, sociales y de salud ocupacional:
- Consumo intensivo de agua en regiones que suelen ser áridas o con estrés hídrico
- Riesgo de contaminación de mantos freáticos
- Sismicidad inducida documentada en zonas de operación
- Exposición a sustancias peligrosas para trabajadores y comunidades aledañas
- Emisiones de metano durante la operación
México y sus reservas: el potencial que cambia el mapa
Pemex estima que México cuenta con reservas de hasta 141 billones de pies cúbicos de gas no convencional. Las cuencas con mayor potencial identificado son:
| Cuenca | Estados |
|---|---|
| Sabinas-Burro Picachos | Coahuila, Nuevo León |
| Burgos | Tamaulipas, Nuevo León |
| Tampico-Misantla | San Luis Potosí, Veracruz, Hidalgo, Puebla |
Estas zonas están contempladas en el Plan Estratégico Pemex 2025-2035 como áreas prioritarias para el desarrollo de "yacimientos de geología compleja", y serán operadas mediante contratos mixtos que combinen inversión pública y privada, en línea con la recién aprobada Ley para el Fomento de la Inversión en Infraestructura Estratégica para el Desarrollo con Bienestar.
El comité científico: ¿rigor técnico o cobertura política?
Ante la controversia previsible, el gobierno anunció la integración de un comité multidisciplinario de académicos coordinado por la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (SECIHTI). El grupo incluye especialistas en geología, fluidos y perforación, agua, geotermia y residuos peligrosos, con participación de la UNAM, el IPN, la UAM, la Universidad Autónoma de Nuevo León y el Instituto Mexicano de Tecnología del Agua.
Su encargo: evaluar la factibilidad técnica, ambiental y social de la explotación de yacimientos no convencionales, y recomendar tecnologías y químicos biodegradables que permitan circuitos cerrados de agua.
La pregunta que los activistas —y varios técnicos— ya formulan sin rodeos: ¿existe el fracking sustentable? Desde Veracruz y Nuevo León, comunidades ubicadas en las cuencas objetivo advierten que no. En la cuenca Tampico-Misantla, la Alianza Mexicana contra el Fracking documentó desde 2023 más de 2,000 pozos explotados con esta técnica y sus consecuencias ambientales.
Un giro que rompe con el sexenio anterior
El anuncio abre una brecha política notable: Andrés Manuel López Obrador se había manifestado consistentemente contra el fracking durante su administración (2018-2024), aunque nunca lo prohibió formalmente mediante reforma legislativa. Sheinbaum, su sucesora, lo está retomando ahora bajo el argumento de la soberanía energética —el mismo principio que AMLO enarboló en otros contextos.
La oposición lo interpreta como un "viraje de 180 grados". El gobierno lo presenta como pragmatismo técnico. En el sector energético, la lectura es más directa: las reservas convencionales están en declive y el gas no convencional es la única respuesta disponible a corto-mediano plazo.
Lo que esto significa para las organizaciones del sector
Si trabajas en o con la industria de los hidrocarburos en México, este anuncio tiene implicaciones operativas concretas que no conviene ignorar:
1. Nuevos marcos normativos en construcción
La aprobación legislativa ya avanzó. El comité científico está en formación. Lo que sigue son regulaciones técnicas específicas para esta modalidad de extracción. Las organizaciones que operan en las cuencas identificadas necesitan estar atentas al desarrollo de estos marcos y participar en las consultas cuando existan.
2. Gestión de riesgos psicosociales y de SST
Las operaciones de fractura hidráulica implican condiciones de trabajo de alta exigencia: exposición a sustancias peligrosas, trabajo en zonas remotas, presión operativa y comunidades en alerta. La NOM-035-STPS-2018 y los principios de la ISO 45003:2021 se vuelven instrumentos de gestión especialmente relevantes en este contexto.
3. Relacionamiento comunitario como factor crítico
Las cuencas objetivo atraviesan comunidades con alta sensibilidad ambiental e histórico de conflicto con la industria petrolera. El relacionamiento social responsable no es opcional: es un factor de viabilidad operativa.
4. Competencia por agua en zonas áridas
La gestión del agua —consumo, reciclaje, contaminación potencial— será el eje del debate técnico y regulatorio. Las empresas que desarrollen o adopten tecnologías de circuito cerrado tendrán ventaja competitiva y regulatoria.
5. Certificación y capacitación de personal especializado
La incorporación de técnicas no convencionales requerirá formación específica. Los estándares de competencia laboral bajo el marco CONOCER serán, previsiblemente, un instrumento de habilitación del personal que opere en estos entornos.
Reflexión final: nombrar las cosas por su nombre
Hay algo revelador en la decisión de evitar pronunciar la palabra fracking en el anuncio oficial. No es solo gestión de imagen. Es un síntoma de la tensión real entre objetivos energéticos legítimos —soberanía, reducción de dependencia, seguridad de suministro— y compromisos ambientales y comunitarios que no desaparecen por llamar a la técnica de otra manera.
El sector energético mexicano está en un punto de inflexión. Las decisiones que se tomen en los próximos 18 a 24 meses definirán no solo la política energética del sexenio, sino las condiciones de operación, riesgo y responsabilidad de las organizaciones que participan en él.
Seguiremos documentando.

